Asesoría y Comunicaciones para las Artes

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lunes, diciembre 04, 2006

EL DIA EN QUE MUERA PINOCHET



El día en que muera Pinochet, quiero estar en la calle. Quiero reconocer en los ojos de los demás la coherencia de nuestra historia.
El día en que muera Pinochet me gustaría que miles de personas en forma espontánea caminaran hacia la Plaza de la Constitución con la imagen un desaparecido, de una madre muerta que no vio justicia en Chile, de un padre muerto que cerró sus ojos por impotencia, con la imagen de Gladys, de Zola Sierra, de Víctor Jara, de Jecar Negme, de André Jarlan, de los exiliados que nunca volvieron, de los pobladores que nunca fueron los mismos, de los torturados y torturadas, que siguen pisando adoloridos por las calles.
Me gustaría que todas esas fotografías se enfocaran hacia La Moneda y se provocara un minuto de silencio.
El día en que muera Pinochet quiero que la gente se sincere; quiero que sea un día inolvidable como cuando llenamos la Alameda con el triunfo del No.
Y quiero que ese día quede en nuestras retinas, en nuestras células, porque no quiero que un día así exista más.

8 comentarios:

Tanino dijo...

el día en que muera pinocho, creo que me esconderé y lloraré con rabia. me ocultaré pensando que el asesino logró escapar, nadie logró sino patalear, nadie fue tomado en serio y ya no se puede hacer nada, la historia quedó escrita y el asesino murió libre.
Pucha, entiendo tu celebración, pero yo primero quería verlo con traje a rayas.
Saludos desde Valparaíso
Giuseppe Tanino

Esteban dijo...

El día en que muera este muñeco, me voy a vestir de ataúd.
saludos y salud

Anónimo dijo...

Y el día que muera Pinochet sentiré pena. Por mi ex país. Por sentirme como la mujer violada que terminó casándose con el médico que la auscultó. Volverá a merodearme la misma pregunta cruel. ¿Era necesario el asesinato vil? No es que le rindamos un culto absurdo a las instituciones pasadas, ni a la tradición. Un golpe de estado, es una revolución. Pero ¿por qué seguimos siendo tam primitivos y básicos?
Cuando este hombre que ordenó quitarle la vida a otros muera, sentiré ser ateo y saber que no hubo castigo. Porque el castigo es ese detalle, el filigrama delicado que nos otorga la historia para hacer la catarsis. Esa que se nos asoma como advertencia y nos hace pensar que otros la pensaran antes de intentar algo así. El día que muera este anciano anestésico comenzará la Historia de Chile a contar los días, los meses, los años y cada día, mes y año en que logremos que esto no se vuelva a repetir estaremos recuperando nuestra dignidad como pueblo. Que el tiempo, el futuro, nos limpie la verguenza, al menos sintiendo que aprendimos la lección. Aunque Chile siga siendo un país de ricos inmorales y egoistas dispuestos al crimen cada vez que sea lo suficientemente justificable: los aventureros ideológicos que quieren salvar al mundo en contra de la naturaleza misma de las cosas.

Valeria Solís T. dijo...

gracias por la honestidad.

Jacopo Belbo dijo...

Creo que ese día no hay que esconderse ni llorar. Hay que salir a decir que en nuestro país no queremos nunca más un dictador, que despreciamos su legado y su memoria, que nuestras calles no son de furibundos y miserables pinochetistas, que despreciamos las volteretas hipócritas de nuestras autoridades, y que en definitiva, ni su familia ni sus patéticos seguidores tienen derecho a exhaltar públicamente la locura sádica de un hombre miserable.
En un último acto de justicia o venganza, y al decir de un viejo poema, "no debemos dejar que se sumerja tranquilamente en la noche".

Azra dijo...

Hoy una representante de familiares de detenidos desaparecidos durante la dictadura de Pinochet declaró que es una suerte para su familia poder estar con él en la hora de su muerte. No caben más palabras...

Anónimo dijo...

Se cumplió tu deseo, tenías razón y el Día Internacional de los Derechos Humanos, felicidades!

Anónimo dijo...

y fue una bella premonición...lástima que en este país aún se viole la libertad de expresión.