
jueves, septiembre 28, 2006
LOS MALDITOS DOLORES

martes, septiembre 12, 2006
UN PAÍS SIN MEMORIA
A veces siento que vivo en un país sin memoria. Y no lo digo porque en cada 11 de septiembre nos tengamos que remitir exactamente a ese día nefasto de hace 33 años atrás. No, porque ese día no nació de la nada. Y los días que vinieron después tampoco surgieron de la nada. Ese día fue el resultado de una muy mala ecuación. Siento todavía las sirenas, cacerolazos, bombazos y los dolores de estómago de los años ´80. Tiempo en que yo no tenía más experiencia de país, de forma de vincularme socialmente, que lo que estaba viviendo. Y no me olvido. No me olvido de los discursos de las marchas, no me olvido de los martes de Merino, no me olvido de las dramáticas muertes “ejemplificadoras” de la dictadura, no me olvido del dedo de Lagos, no me olvido del retorno de los exiliados, no me olvido de la alegría ya viene, no me olvido de la operación Albania, no me olvido de Matthei reconociendo el triunfo del No. Pero tampoco me olvido de cómo esa enorme energía y entusiasmo que sentía yo como miles de jóvenes se fue frustrando con el transcurrir democrático. Primero, porque uno en teoría, viendo tanto dibujo animado o seriales de televisión, pensaba que los malos siempre perdían, que los malos se castigaban cuando hacían daño y no que se negociaban sus errores, menos matanzas, torturas, asesinatos y robos. Pero ésa es una parte de la historia, pues paralelamente, aunque no todos se acuerden de todo, va quedando en el inconsciente nacional esa especie de status quo por pánico a volver a esos años de dictadura, cuando el papá Estado castigó a sus infieles hijos-ciudadanos. Y recuerdo entonces, la frustración al escuchar al encargado de comunicaciones del primer gobierno democrático, don Eugenio Tironi (hoy conocidísimo sociólogo de las comunicaciones) diciendo que la política comunicacional era NO COMUNICAR. Y dijo eso, precisamente, en un momento en que los chilenos necesitaban refrescarse con nuevos conceptos y pensar de manera distinta, escuchar al “Estado” hablar y defender su nuevo ideario, pero no fue así. Tampoco me olvido del primer discurso de Ricardo Lagos, el 21 de mayo del año 2000 que escuché mientras manejaba por una angosta y oscura carretera. Ese paisaje un poco claustrofóbico no tenía nada que ver con la promesa de que en Chile ningún joven dejaría de ir a la Universidad por falta de recursos. Pero no fue así, ya lo vimos. Y traigo a la luz todo esto, porque lo que está pasando hoy en nuestro país y lo que puede seguir pasando, no es casualidad, no viene de la nada. Es el resultado de, ni siquiera promesas incumplidas, sino más bien, de haber querido silenciar de una elegante y sincronizada manera a este país durante todos estos años (con un bombardeo de programas de televisión insulsos y la muerte de una serie de medios de comunicación escritos que informaban), convencer a la gente de que se conforme con las míseras posibilidades que tiene de surgir, porque el riesgo de perder la democracia es demasiado alto. A lo que voy realmente, es que a este país lo han achatado, aplastado ideológicamente todos estos años de democracia y la gente se está hartando. Su nivel de deudas, frustración, falta de oportunidades y además siendo testigo un Estado rico, lo están removiendo por dentro y, cada vez más, por fuera. Lo que lamentablemente siento que viene es una verdadera explosión social, donde los que reclamen ya no se conformarán con simples discursos disuasivos, sino sólo con hechos y soluciones concretas. Y, si la minoría que hoy tiene el poder no entiende esto y se sigue mirando el ombligo como hasta ahora, darán forma a otro lamentable día histórico. |
jueves, agosto 17, 2006
¿Qué te pasó Paulina?
Nada personal, pero que el hijo mayor de Augusto Pinochet no le guste una obra-artefacto de Nicanor Parra, pasa, mal que mal, él sabe más de cheques sin fondo y orígenes de dineros oscuros que de arte, pero que Paulina Urrutia, actual Ministra del Consejo de la Cultura y las Artes, actriz, ex presidenta del Sindicato de Actores, que se caracterizó por luchar a favor de su gremio, esté detrás de una censura al antipoeta Nicanor Parra, da para preocuparse. Antes, recordemos un episodio que ocurrió a principios de año en el mismo Centro Cultural La Moneda, en medio de su pomposa inauguración. Para los que no recuerdan se generó toda una polémica, con mentiras incluidas a modo de excusas para que no se vendieran fotografías, marcadores de libros y chapitas de los ex Presidentes de la República, puesto que no se habría impreso imágenes de Pinochet. En esa oportunidad, en mi columna, apelaba a las razones inexplicables que daban desde la Casa de Gobierno para no herir las susceptibilidades de los Pinochetistas. Fue a decir lo menos, vergonzoso. Con qué nos topamos ahora. Con el mismo lugar: el Centro Cultural La Moneda, con Nicanor Parra como protagonista quien, recordemos, sólo después de sus 80 años ha podido dedicarse en forma exclusiva al arte puesto que “el pago de Chile” fue precisamente el no tener alternativas para vivir del arte, y sólo dando clases en la Escuela de Física y Matemáticas de la Universidad de Chile podía desarrollar la mundialmente conocida antipoesía. Y qué le pasó a Parra. Jugó, reclamó, llamó la atención a través de sus obras-artefactos. La idea: fotografías de ex presidentes de la República ahorcados bajo el título “el pago de Chile”. Bien sabrá Paulina Urrutia, que los artistas no sólo se dedican a hacer cosas bellas, que los artistas por su naturaleza, por su sentido dentro de la sociedad son también los anarquistas sociales, los que nos hacen pensar, reflexionar y a veces avergonzarnos de nuestra naturaleza como país. Bajo ese contexto y esa claridad, porque ni Huidobro fue políticamente correcto, ni la Wills Montt, ni Stella Díaz Varín ni Jodorowsky, no cabe bajo ningún pretexto la censura de una obra. ¿Por qué se paralizaron los trabajos de impresión del as fotografías durante una semana? ¿Por problemas administrativos y de gestión? Bueno en lo ocurrido a principio de año también se le echó la culpa a la burocracia estatal. Mmmm, ese argumento ya no sirve. Se dice que la coordinadora del Centro cultural fue despedida por razones administrativas y de gestión, justo en la semana en que se tomaba la decisión de si iba o no el artefacto cuestionado. Perdón, tampoco es creíble. ¿Qué te pasó Paulina? ¿Te imaginas encabezando la censura de las acciones de arte que hacían las yeguas del Apocalipsis en los ´80?¿Te imaginas censurando a Griffero y su cinema-utopia por razones administrativas o por eventualmente herir a las autoridades? Creo que a nuestra talentosa actriz, se le perdió la brújula con el poder y lamentablemente no sería ni la primera ni la última persona. ¿Es que acaso los compromisos políticos y de pasillos son tan importantes que se pueden olvidar del fondo de las cosas? ¿Cómo construiremos patrimonio cultural sólo con los elegidos, con los políticamente correctos y marginando a los que ponen en la tarima las problemáticas que nos remueven? Pienso que estar a la cabeza del Consejo de la Cultura es para administrar fondos, espacios, infraestructura, lógica estatal, no para dirigir el arte del país. No se puede, aunque moleste, aunque se tema “perder el puesto” decirle a un artista qué hacer o no. Tampoco se puede argumentar que como la muestra es en el Centro Cultural La Moneda, se tendría que asumir una direccionalidad: la del gobierno de turno. ¿Y sabes por qué no Paulina? Porque ese lugar es de todos los chilenos y chilenas y, a lo más, el criterio de selección debería ser la excelencia, jamás la cercanía o lejanía con los intereses del poder político, económico o social. |
lunes, agosto 07, 2006
¿Qué se ama cuando se ama?¿Qué se aman cuando se mata?
"Aunque nuestro ejército perpetre “una matanza masiva” en el Líbano, Estados Unidos seguirá apoyándonos, afirmó el embajador israelí en Washington, Dani Ayalon. El gobierno de Ehud Olmert dispone en efecto del apoyo total de la administración de George W. Bush. El objetivo es claro: liquidar al Hezbollah, aun al precio de la destrucción del Líbano, y llevar a ese país a una paz por separado, que le permitiría al Estado hebreo seguir su política de colonización de Palestina". Encontré estas de declaraciones entre tantas noticias leídas. No sé qué me pasó esta vez, pero desde que supe que Israel había iniciado esta verdadera masacre en el Líbano por la captura de dos soldados en manos de Hezbollah, me bajó una verdadera indignación existencial. Lo primero que pensé para autotraducirme este hecho fue: es como si Argentina nos hiciera mierda, porque la democracia cristiana tomó a dos soldados argentinos como rehenes. ( Hezbollah es parte del gobierno del Líbano). No ha lugar. Nada personal con los israelitas. Pero sí tengo cosas personales con los abusivos, con los desproporcionados, con los asesinos a ultranza. Aquí veo abuso de poder, donde papá USA está detrás de Israel para proteger en caso de cualquier ofesiva. Y ¿Cómo parte defendido a su "niñito"? Primero no hace nada, esperando que quede la escoba, ( sangre, pura sangre no más) y luego, vetando la declaración de los países de la ONU para poner efeumísticamente que Israel no debería actuar de esta manera. Quedando en un cajón del escritorio las primeras reacciones de los países miembros como: No apoyar este verdadero genocidio. Frase que papá USA estimó muy fuerte y, por tanto, fue censurada. ¿Qué se ama cuándo se ama? se preguntaba Gonzalo Rojas y lo pongo acá porque me pregunto a la vez, ¿Qué se ama cuando se mata? ¿Es que acaso Israel quiere decirle al mundo, que ellos hacen todo esto porque aman a su pueblo?¿Es que acaso Papá USA ama la libertad y la democracia y eso explica sus intervencionismos en Medio Oriente, América y todo lo que esté diez metros fuera de su frontera? ¿ Papá USA no ama el poder y las fuentes de riquezas, sólo ama a su pueblo y al mundo y por eso nos da este tipo de lecciones? Hace pocos días vi una película dirigida por George Cluney, un actor estadounidense conocido por comedias livianas y que ahora que ha apostado a dirigir, se la juega por la denuncia "con pantalones" sobre su gobierno, su país y el sistema capitalista en el cual nació. Pues bien, la cinta en cuestión hablaba del poder, ponía como escenario el mismo Beirut, Usa y Suiza y ahí se podía leer entre líneas y en forma directa (claramente la película fue filmada antes de esta tregedia de medio oriente) la corrupción y la manipulación en todos los sentidos y con los más mínimos escrupulos de papá USA cuando quiere fuentes de riqueza, básicamente, el petróleo, el oro negro del siglo XXI. Es una película muy, muy recondable para quienes les gusta ver más allá de sus narices. Y me dan ganas que papá USA responda ¿Qué se ama cuando se mata? Acaso cuando lloró los muertos de las torres gemelas, ¿lloro a sus muertos? Cuando invadió Irak e incluso se dio el lujo de hacer un montaje de la caída de una estatua gigante de Hussein ¿ lo hizo para darles confianza a los irakies que papá había llegado y que los protegía porque los amaba? En realidad, todo esto me da bronca y miedo, porque no cuesta nada que esto termine en una tercera guerra mundial con estrenos de nuevas bombitas nucleares de países como Irán. Además, mientras papá USA hace pedazos el planeta, tras el slogan de la libertad y la democracia, se da el gusto de tener a su gente imbuida en la más sofisticada ignorancia: Los deja contentos con colesterol de pizzas y hamburguesas, y una televisión que no ofrece más que sitcom con sus risas falsas y helados por doquier (para comer en caso de insomnio). Y todo, porque papá USA los ama y no quiere que su pueblo se de cuenta qué pasa a diez cuadras a la redonda. Y les aseguro que no saben. Puaj! PD: mientras más me informo, no se me ocurre cómo puede terminar pacíficamente esta historia. |
martes, agosto 01, 2006
Un intento por retratar...
Teillier el año 1992 leyó frente a su padre un poema que le había escrito muchos años antes (cuando él estaba en el exilio mientras el poeta convivía con sus sentimientos encontrados entre copas de vino) un poema maravilloso llamado "Retrato a mi padre comunista". Yo fui testigo de esa lectura que emocionó hasta la médula a todos.No es que mi padre sea comunista, pero sí me gustaría hacer un retrato de mi padre.
Ayer lo vi en la televisión, dando declaraciones a la prensa tras interrogar a Pinochet. Una semana antes había estado sentado frente a Manuel Contreras. Y, mientras lo veía junto a la Miranda, pensaba, ¿Qué pensaba él? ¿Qué lo llevaba a tener estómago y criterio para sentarse y esperar respuestas ambiguas de dos macabros personajes de nuestra historia?. Me preguntaba ¿Qué lo ha llevado durante todos estos años a dedicar tantas horas, tanto insomnio, tantos acuerdos con su computador para investigar y dictar sentencias?¿Por qué mi padre que ayer vi en televisión, a quien recuerdo que en mi infancia me llevaba chocolates para endulzar las horas de tiempo que le iba a dedicar a tomos de expedientes en plena época de relator de Corte, siempre aspiraba a administrar justicia?
Sólo tengo modestos atisbos de respuesta. Mi padre, como mi abuelo, es un hombre sobrio, silencioso, idealista y hasta conservador, pero conservador en el sentido de preservar, de mantener, de no destruir el motor de lo humano.
Mi padre es de los que cree en el esfuerzo propio, en la voluntad, en luchar y distinguirse por mérito y no por favores. (siempre ha detestado los favores). Obviamente todo esto lo he observado, él sólo actúa.
Aprendió tarde a comprar en los supermercados y hace todos los esfuerzos por lidiar con la tecnología y entender a sus hijos (me incluyo). Adora a la Miranda y antes de llevarla a jugar a las plazas fue el primero en enseñarle el globo terraqueo y a jugar ajedrez.
De verdad ¿Habrá muchos como él dando vueltas por este país?
Creo que no, y por eso no voy a esperar a que pase demasiado el tiempo para intentar hacer el retrato de mi padre, porque de él aprendí a qué se refería Brecht cuando habló de los imprescindibles.
jueves, julio 27, 2006
ADMIRAR VERSUS FANTASEAR
| Estas últimas semanas he estado lo suficientemente sola como para mirarme hacia atrás. Sin mis pies enterrados en la arena, pero con las suficientes imágenes memorizadas en cada una de mis células que me han llevado a pensar lo que he cambiado. Lo fundamental, es que hace un año atrás, yo contaba entre mis recursos para encantarme con la vida: Con la admiración hacia muchas personas. Como que me encantaba admirar a personas por su voz, por su forma de actuar, por lo que escribían, por sus luchas, por sus formas de mirar hacia adelante... Pero algo me pasó en todo este tiempo que al final me di cuenta que mi admiración no era tal. Lo que había era pura fantasía. Me acordaba de mis clases de estética en la U., cuando mi querido profesor Solanich dibujaba media manzana en el pizarrón y preguntaba: ¿Qué es esto?. Todos apáticos respondían, "una manzana, po, profe". Y él decía: "No pues, no es una manzana, es un dibujo de media manzana". ¿A dónde iba él? A la facilidad que tenemos algunos de completar los dibujos y ponerles nuestros sueños y fantasías a medias manzanas o medios círculos del pizarrón de la vida. Me río un poco al recordar cuando tenía como 12 años y decía, ¡me encanta Silvio Rodríguez! cuando grande me quiero casar con él o al menos con un hombre como él. ja! y claro, al escuchar sus canciones, al ver la profundidad de sus letras no podía más que imaginar un hombre total, maduro, pleno, leal, coherente, con sentido común, dulce, fuerte ufff!!! y les aseguro que poco de eso debe tener. El tema es que se me humanizaron todos, ahora todos tienen grandes defectos y grandes virtudes. Y cuando voy al cine, y me inspiro con una película que mientras veía, completaba la media manzana y salía feliz, ahora ocurre que me quedo un poco congelada, como con el frío que hace hoy. Ya no siento las cosquillas de ver a alguien que admiro, ya no admiro a nadie. ahora estoy aprendiendo a admirar fragmentos, pedazos, situaciones, pequeños aciertos. Algo así como encontrar la felicidad en las cosas más simples y dibujar ahí mis manzanas verdes, brillantes y hermosas. Siento que estoy aterrizando después de haber estado muchas horas dando vueltas en un paracaídas. |
miércoles, julio 26, 2006
Esta columna ya fue publicada...
Teillier se fue de Chile hace diez años El 22 de abril de 1996 a las 10 am me encontraba sola en la oficina de Cultura del diario La Nación redactando algún reportaje del área. Fui interrumpida por un joven que llegó con un cable de último minuto. El poeta Jorge Teillier, el que vivía en una parcela cerca de la Ligua, a quien yo había visto hace un mes atrás en un encuentro de poetas regionales, había muerto en el hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar. La tristeza me embargó. Era el poeta de las nostalgias, el que me había acompañado en tantas instancias de profundidad y al que había visitado a cuanto recital de poesía había dado en la capital. No sé qué me apenaba más, si la imposibilidad que nos da la muerte de no poder volver a ver a las personas o la frustración de que una vez más había muerto un artista chileno sin obtener el reconocimiento mínimo de su área, como el Premio Nacional de Literatura. Al otro día, sentada en una butaca de la iglesia de la Ligua, en medio de su familia, yo lloraba en silencio, pensando y recordando que todas las veces que lo vi recitando o que me lo topé cerca de la calle La Pastora en Las Condes , no fui capaz de darle las gracias. Sentí una deuda que de alguna manera suplí con mi relato de sus funerales publicado en el diario La Nación. Pero no era suficiente. Ése día me prometí entonces elaborar su biografía. Sin embargo, el destino me tenía deparado un vendaval de obligaciones terrenales y no alcancé a elaborar más de tres entrevistas, una de las cuales, eso sí, valoro mucho. Me refiero a la conversación que establecí con su segunda mujer, Beatriz Ortiz de Zárate, en la cual fuimos interrumpidas por el sonido de un organillo en la puerta de su casa. En ese momento ella me dijo, tienes la bendición de Jorge, él adoraba los organillos. Dicho trabajo fue elaborado finalmente por una ex alumna como tesis de grado y que espero prontamente se publique a nivel masivo con el respaldo de un editorial. ¿Por qué? Porque como periodistas de cultura, es fundamental dar a conocer a la gente, quiénes son los constructores del alma de los países. Y en éste en particular, que se caracteriza por estar lleno de deudas históricas ( no olvidar a Bolaño, Huidobro y la Bombal, que murieron sin obtener el Premio Nacional de Literatura) siento que los periodistas son los únicos capaces de cubrir esas omisiones. Teillier pese a su alcoholismo, nos recordó, una y otra vez, que la felicidad se encuentra en las cosas simples, en los territorios del pasado, en el sur de las cosas. |