Me gustaría sentir un colchón de palabras en mi espalda, algo que me alivie el cansancio de las vueltas a la manzana. Me gustaría ser más indiferente a las ideas que me sobresaltan, pero no es así. Otoño con sol primaveral; energía con cansancio mental; y tantas ganas dando vuelta... Extraño cuando tenia tiempo para disfrutar las texturas de los papeles o de abrir libros de poesía al azar para que me hablaran como un oráculo; extraño algunas conversaciones mirando las estrellas o cuando vivía en una casa con patio y mi perra se sentaba a mi lado a contemplar mis sueños; extraño cuando sentía que todo podía pasar y que el miedo era el peor de los enemigos; extraño cuando cruzaba las calles y sentía que yo jugaba el papel protagónico. En fin, seguiré leyendo cuentos.
Dicen que la luz del sol ayuda a evitar melancolías y sentirse más optimista; dicen que la poca luz nos vuelve prácticamente tristes. Me gusta el otoño por ese ambiente que genera de lluvia suave tras la ventana, me gusta porque me permite conectarme con mi pasado, el de las cosas importantes, pero también las banales que sólo hacen reir; Sin embargo, ¿Qué hacer cuando el otoño se nos presenta tan luminoso, tan llamativo como para estar sentada adentro de una habitación? Puede parecer curioso, pero llevo tantos meses de cambios y siento que mientras no pueda sentarme a mirar la lluvia todavía no puedo asimilar. Recuerdo que cuando era adolescente, pensaba que las buenas experiencias sólo valían en virtud de que podría recordarlas, el recuerdo como una matriz vital y no la vida misma que es precisa como un roble. Igual con los años he aprendido a mezclar el saber calarme con el presente como disfrutar la experiencia del recuerdo...no es fácil.
Para los que se quieren conectar con recuerdos especiales: Astor Piazzolla: "Adiós Nonino".
Primero quiero agradecer a las más de 5 mil visitas que tuve este año. Al principio pensé que era yo misma la que me leía, pero no, ¡ hubo fieles lectores!. Ahora, espero haberles entregado un momento de reflexión, de risa o poesía vivencial.
Tengo más palabras de agradecimiento por lo que ocurrió el 2008 que palabras de 2009, agradezco lo que me ayudó a pavimentar el piso de mi futuro, que empezamos a vivir ahora.
Un dia antes del cambio de año, me contaron una historia que hablaba de dos muertes ancianas y la construcción de un puente sobre un río austral de dos personas que daban sus primeros pasos para decidir quererse. Me gustó esa historia por las metáforas que siempre nos muestra la vida. A veces, tiene que morir algo, una persona, una situaciòn, una relación, un sueño, una idea fija para que se pueda pisar el agua refrescante y construir el puente para caminar de verdad.
Espero para mí y para todos quienes me lean, que tengamos más oportunidades de construir puentes, que ser protagonistas de torres que caen; que ojalá la estrella esté siempre sobre nuestro suelo y que la emperatriz nos acurruque en su perpetua fertilidad; que el mago nos eche una mano cuando estamos desorientados y que la sacerdotisa nos cuente los secretos al medio dia; que la justicia la apliquemos cuando sea necesario y que el mundo nos de la plenitud que nos haga falta.
Para comenzar...todas las mañanas del mundo...
y ésta para mis amigos (as)!!! Feliz 2009!!!!
miércoles, diciembre 03, 2008
¿Qué fue de mi cuando mis próceres eran poetas? ¿Dónde quedé cuando no tenía dios, sino dioses cuidando mis pasos?
Sólo la desobediencia me ha podido llevar a mi camino, todo lo otro me ha marchitado incansablemente.
Desde el primer minuto no cupe en el vientre de mi madre lo que vendría después sería una permanente lucha de desobediencias, sólo así puedo nacer nuevamente, sólo así puedo seguir avanzando
un recuerdo, cuando Rodrigo Lira, el poeta va a la televisión...
La viajera avanza y encuentra un lecho, descansa y encuentra acogida. Decide quedarse por más días y disfrutar las oportunidades, pero sabe, por los signos de la vida, que debe seguir su camino. Llega a un nuevo sitio lleno de otros desafíos, no hay lecho, no descansa, sólo trabaja y crea. Es llamada para retornar al lecho y acepta, pero los signos de la vida le dicen que ése ya no es su lugar y debe seguir buscando lo que le pertenece según los ancestros. La viajera un poco confusa decide seguir su camino, cuando avanza unos pasos más adelante mira hacia atrás y agradece la sanación.
domingo, noviembre 09, 2008
Entregada al propio destino, la mujer termina reconociendo su propio andar, donde no siempre coincide con otros, o donde equivoca la mirada en medio de la multitud.
Nada de eso puede doler si al anochecer ella es capaz de capturar el aroma de la poca luz, y sentir, sin embargo, paz.
El caminar solitario en medio de la multitud que incluso te sonríe amable, no duele cuando hay esperanza de que un poco más allá podrá encontrar un espacio de acogida.
Cuando estaba en la escuela de periodismo, solía compartir papelitos poéticos o filosóficos con las amigas cercanas, las de confianza. Nunca olvidé una cita que llegó una tarde de primavera "lo más dificil es vivir con los ojos abiertos".
Así es, muchos años después puedo mirar para atrás y ver que yo opté por vivir con los ojos abiertos y leer entre líneas la realidad cercana, la de la ciudad, la del país, la de un poco más allá del país; ambiciosamente también miré la realidad, lo etereo y lo espiritual....sip. es como para cansarse, pero soy feliz, feliz de no engañarme y luchar por evitar que me engañen.
No todos están dispuestos a tener testigos como yo, que ven, pero siempre intentan leer más allá, pero da igual, si aporto a pequeñas comunidades que me creen lo que veo y siento.
Puedo decir después de muchas luchas, que el mundo es de los perseverantes, que mis apuestas eran ciertas, que hablar con la verdad, que hablar apostando al equilibrio o al sentido común (es lo mínimo que se puede pedir no?) tenía sentido.
También me he dado cuenta que soy ambiciosa. No me conformo con la mediocridad ni con luchas a medias aguas, ni mentiritas por conveniencia.
Es bueno descubrir también, que hay otros que no se compran el poder por el poder, sino el poder para que las cosas funcionen sin joder a los de al lado.
Se abrió una puerta y sólo necesito un poco más de energía para poder escribir y decirles: Miren, en este Chile que yo tanto quiero hay cosas que cuidar, aunque les griten otras ideologías aparentemente sociales. Miren, si cuidan el alma, podemos transformar nuestro pequeño mundo y de paso esta angosta y larga franja de tierra tan llena de colores, con un clima maravilloso y tan lleno de secretos.
PD: No quiero que los artistas se tengan que ir de Chile para poder desarrollarse. No quiero que nos matemos tan sutil y lentamente como pueblo.